Reseña del Coloquio Mesa 2

Reportaje Mesa 2. Al sur del bio-poder: Memorias del cuerpo, 16 de abril de 2014, Universidad de Leiden.

por Natalia Aguilar y Costanza Barucci

Bodil Kok, Phd de la Universität Heidelbergel y primera oradora de “Al sur del bio-poder: Memorias del cuerpo”, se refirió en su análisis comparativo de la poesía de Martín Gambarotta y Néstor Perlongher al lenguaje como lugar “donde el oprimido se construye”. La exploración de la identidad de los “oprimidos” y las herramientas discursivas mediante las que se “construyen” dichos sujetos son, además del contexto político geográfico, el punto de partida (o llegada) de los cuatro oradores de la tarde. Esta declaración deja entrever relaciones que se confirman con las ponencias; por un lado, el cuerpo del “sujeto oprimido” se transforma en espacio de disputas políticas por el Otro, el lenguaje y la voz del o sobre el “oprimido” hace visible y problematiza sus condiciones de existencia y mecanismos de construcción de identidad.

Así pues, en el poema 10 de Gambarotta el Cadáver (nótese la C mayúscula) no es sólo materia, cuerpo sin vida o los despojos del “ser” sino el alter ego de la voz poética; el interlocutor que permite la concreción del mensaje, un Otro que deja a la voz poética hablar de sí mismo y de los Otros sin voz. En el intercambio con Cadáver se revela la imposibilidad de ser libre en el mundo y en intertexto con los versos de Néstor Perlongher, la fatídica herencia de la repetida violencia tiránica de las dictaduras del cono-sur. Kok afirma que Cadáver es un personaje sin punto fijo, una identidad descentralizada, personaje que no es (por su condición de cadáver-muerto) pero que es en sí todos los Otros, todos los silenciados, víctimas, desaparecidos. Es la historia escondida de los cadáveres, es la Historia Nacional de la Argentina, es el Gaucho substituido por el obrero y el regreso del marginado como “mono rehabilitado”. No es porque fluctúa entre la legalidad y la ilegalidad, de ahí la importancia del verso fragmentado y la ausencia en todos los tiempos verbales; no es porque nunca ha sido, ni será bajo el discurso político dominante.

La ponencia de Bodil Kok evidencia, a la luz de la poesía citada, la violenta batalla entre discursos que marcan la legalidad o ilegalidad del cuerpo biológico y por extensión, del ser humano entero. Queda preguntarse si en la caracterización del Cadáver como individuo múltiple el sujeto i (legal) logra alcanzar libertad. Pero parece ser, como le pasa a los “invertidos”de José González Castillo, que su existencia sólo puede ser pensada a través de los códigos lingüísticos compartidos por la sociedad que habitan. Ángeles Mateo del Pino titula su ponencia sobre la obra teatral Los invertidos, “Cuerpos 3D: Degenerados, deformes, desgraciados” y concluye que la pieza evidencia “prejuicios sociales” de una Argentina marcada históricamente por la represión sexual, lo que además se evidencia en la polémica recepción y censura que sufrió al ser declarada de inmoral. No obstante, en la excesiva adjetivación de los parlamentos, la mediación entre el discurso científico y el popular así como en la marcada distinción entre conducta y conocimiento entre géneros es evidente que la obra, desborda lo degenerado, deforme y desgraciado.

Un “invertido” es, en la jerga popular, lo que la investigación médico científica ha diagnosticado como “hermafrodita”. Pero un “invertido”, como enfáticamente cuenta la criada Petrona en la obra, es también un “manflora”, “mariquita” o más claro, “maricón”. Así mismo, el reporte médico además de dar nombre a los sujetos define su comportamiento, describe sus hábitos, explica sus impulsos, condena su herencia y los declara al margen de lo “natural”. El diagnóstico médico leído en voz alta al abrirse el telón muestra, entre la ironía de su parafernalia y la ferocidad de sus afirmaciones, cómo el lenguaje científico se impone como autoridad al alegar conocer las verdades de la naturaleza biológica. La sociedad, personificado en la figura de la esposa del doctor Flores, obedece sin hesitar los preceptos de una “naturaleza” que ha sido fabricada por el hombre, manipulable cuando sea requerido.

La ponencia clara y pertinentemente contextualizó la tendencia al suicidio de los homosexuales, que en Los invertidos se explica como “su última, su buena evolución”, en el marco de lo que en el Siglo XIX latinoamericano se conoció como “el mal de siglo”; “enfermedad” que padecieron grandes poetas como Julián del Casal o José Asunción Silva víctimas de una sensibilidad reprimida y condenada por la sociedad fundacional. Es evidente que Los invertidos además de exponer los prejuicios sociales y mostrar los tabúes alrededor de la sexualidad y el cuerpo sexual, problematiza la necesidad humana de clasificar el cuerpo propio y el cuerpo del Otro. La existencia de cuerpos que transgreden la separación dual genérica entre “hombre” y “mujer”, en este caso el “invertido”, reta el discurso científico de lo “natural” y sin duda, incita a cuestionarse ¿qué es natural en el cuerpo humano? ¿porqué ligar la características biológicas al comportamiento de género? ¿quién establece las reglas para la conducta sexual del hombre? ¿la ciencia? ¿la cultura? ¿la cultura a través de la ciencia? Todos estos interrogantes quedaron pendientes en la presentación de Ángeles Mateo del Pino, el tiempo para preguntas y comentarios se agotó rápidamente, pero su trabajo de investigación es relevante como punto de encuentro entre la literatura latinoamericana y las críticas literarias y artísticas del Siglo XX; los estudios de género y el cuerpo performativo de Judith Butler.

En la segunda parte del coloquio, las ponencias fueron presentadas por el profesor de la Universidad de Leiden, Gabriel Inzaurralde con la exposición del texto de Roberto Bolaño: El Ojo Silva, y por el profesor Benjamín Loy, de la Universidad de Koln, con el tema Del cuerpo del patriarca a las representaciones del biopoder: narativas (post) dictatoriales de García Márquez a Martín Kohan. En la primera ponencia se analizó el cuerpo y el alma del exiliado en la obra de Bolaño, mientas que la segunda ponencia hizo un análisis sobre la evolución histórica de los sistemas de control de los cuerpos bajo los regímenes políticos; desde los años veinte hasta la contemporaneidad, en el continente latinoamericano.

El texto de Bolaño es un cuento “triste” y “melancólico” donde el Ojo Silva representa el prototipo del exiliado: un cuerpo errante dotado de una particular relación con el tiempo y con la memoria de su experiencia individual del exilio. El ánimo del Ojo Silva, como el ánimo de Bolaño y en definitiva como el ánimo de muchos exiliados, es melancólico: “Bolaño, en sus obras, explota la posibilidad de la melancolía con el exilio”. El exiliado, según Inzaurralde, tiene la oportunidad de entender y vivir el tiempo a través de la melancolía al establecer una relación cercana con el tiempo y en particular, con el pasado. Sin embargo, la melancolía es simultáneamente el elemento que caracteriza la condición de exiliado y la herramienta política que Bolaño utiliza, a lo largo del texto, para criticar la actualidad y el capitalismo de la post modernidad. Inzaurralde cita al filósofo Walter Benjamin para explicarlo; Benjamin define a la melancolía como aproximación y actitud objetiva hacia el mundo, sobretodo bajo las dinámicas capitalistas “porque la verdad es en realidad melancólica”. Así pues, para Bolaño el exilio no significa solo ser exiliado del propio país, sino que además significa ser exiliado de la memoria, de “una experiencia individual subjetiva dentro de la colectividad”. Bolaño, como el Ojo Silva, “fue exiliado de la experiencia que lo hizo salir”.

El profesor Inzaurralde comenta cómo la obra de Bolaño se conecta a la política actual de Chile a través de la experiencia del movimiento estudiantil nacido en el país en 2011. Los estudiantes en sus luchas políticas controvierten y analizan el modelo capitalista puesto en marcha durante la dictadura de Pinochet: de esta manera están hablando de Bolaño y de su crítica a la actualidad. Luego, se conectan con la melancolía del escritor en cuanto quieren relacionarse diferente con el presente, para volver a cuestionarse sobre el pasado, sobre todo con el pasado político de Salvador Allende.

Resumiendo, la obra literaria de Roberto Bolaño presenta al cuerpo como a un elemento compuesto por nación, tiempo y memoria; el cuerpo del Ojo Silva es un cuerpo errante sin raíces geográficas y sin embargo, constituido por sus propias experiencias subjetivas de exiliado.

A través de las teorías de Foucault, Agamben y Weber, el profesor Loy, en su ponencia, quiere confrontar la obra de Gabriel García Márquez, El otoño del patriarca con las dos obras de Martín Kohan de la post dictadura argentina: Dos veces junio y Ciencias morales. Con este tema se quiere mostrar cuál es la historia del cuerpo, de sus dominaciones, apropiaciones e intentos de control en distintas épocas históricas de latino américa: desde la conquista española hasta hoy. La reflexión surge de la necesidad de observar de qué manera la literatura ha reflexionado sobre estas políticas corporales y sus evoluciones recientes en el continente.

El otoño del patriarca muestra una imagen del dictador caudillo de los años veinte y de su relación con el cuerpo y el poder. Por lo contrario, las dos obras de Kohan muestran la disciplina y el sometimiento del cuerpo del Otro en las dictaduras militares de los años setenta. En la obra de Márquez se describe a las dictaduras de los años veinte como regímenes “mitológicos” basados en la figura carismática e irracional del dictador. El caudillo, en esta época, representa la figura del “Dios malo” que con sus rituales y ceremonias legitima su poder en la sociedad. Para la estabilidad del régimen, el dictador necesita por un lado de un contacto directo con sus súbditos y por el Otro, visibilizar su persona (cuerpo, imagen) en todos los ámbitos de la vida social y comunal. En la novela de El otoño del patriarca, la presencia corporal de caudillo se concretiza en varios elementos materiales como en la moneda, en los monumentos y en cuadros, entre Otros. Además, el caudillo no solo tiene el poder sobre su cuerpo sino sobre el cuerpo de lo demás: “el poder que el soberano tiene de hacer morir o hacer vivir”. Sin embargo, dentro de este sistema las prácticas corporales, el castigo público y la simbología que identifican distintos relatos, sirven para mantener inalterado el poder del caudillo enmarcando el cuerpo del Otro con dichas puniciones: tanto físicas como simbólicas.

Al final de la obra, el lector observa que el precedente sistema de represión del enemigo, basado en los castigos corporales públicos, se convierte en un nuevo sistema masificado de matar, donde nuevas prácticas racionales y ordenadas ejercen mayor control y poder sobre el cuerpo del Otro .Con esta última referencia, Loy colega el contenido de la obra de Márquez con los textos de Kohan presentando lo siguiente:

En los textos Dos veces junio y Ciencias morales se cuenta de las prácticas de la dictadura: la reorganización de los cuerpos, de su irracionalidad y perversidad humana ejercida en las torturas de los cuerpos subversivos. Además, las obras relacionan el horror y el crimen sistemático con la ausencia de “humanidad”, “conciencia” y la reflexión a propósito de la responsabilidad individual de las personas (funcionarios del régimen). Los cuerpos de los desaparecidos que siempre son torturado de manera clandestina, en la imagen de Kohan, se trasforman en el estado de excepción permanente de la dictadura. Estos mismos cuerpos desaparecidos, según el análisis de Agamben, “son considerados como mera vidas desnudas que se pueden matar pero no ejemplificar” o como se explica en la novela “hay que pensar que el prisionero ya es un muerto”. Además, el desaparecido representa el excluido de su ciudad, el sumiso y el maltratado por los torturadores y por las personas que sin protestar participan en la perpetuación de las barbaridades del poder constituido. El cuerpo resulta transformarse en mero objeto. En estos textos el bio-poder se manifiesta no tanto en su capacidad de matar sino en su capacidad de invadir completamente al cuerpo y a la vida de las personas. En Kohan, la manipulación de los cuerpos y la gestión calculadora de la vida sustituyen las prácticas de torturas públicas ejercitada por el caudillo de Márquez.

La dictadura no solo extermina a la vida “sin valor” o a los cuerpos “subversivos” sino que con su sistema somete a las nuevas vidas a control permanente y omnicomprensivo. Las obras nos muestran el cambio de régimen político verificado en Latino América, durante los años setenta, y consecuentemente su distinta manera de administración de los cuerpos y la gestión calculada de la vida: la racionalidad y la eficiencia justifican el horror de los “cuerpos deshumanos”.

Resumiendo, la obra de Márquez cuenta del sistema de dominio del cuerpo puesto en práctica por el dictador carismático de los años veinte, mientras que en la de Kohan, las técnicas de la nueva burocracia toman el papel de los victimarios en los regímenes políticos dictatoriales de la época moderna. En último análisis, todos los cuerpos individuales hacen partes de una burocracia del dolor sin ninguna alternativa u oposición frente a un tipo de sistema así constituido. Cuerpos clasificados, cuerpos ausentes, cuerpos exiliados, cuerpos ausentes, cuerpos desmembrados todos, a la luz de las ponencias de este coloquio, cuestionan el lugar social y político de los seres humanos. Nos impiden pensar, reconstruir y reconstruir la identidad fuera de los márgenes de la i (legalidad).

 

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